Luis Miguel García
- Jhoselin Peña

- hace 2 días
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“La Espiga de Oro”
Desde La Magdalena, parroquia del cantón Chimbo, Luis Miguel García siempre tuvo claro que quería construir algo propio. Su visión de emprender empezó mientras estudiaba contabilidad, cuando un proyecto académico dejó de ser solo una idea para convertirse en el primer paso de una historia que con el tiempo tomaría forma entre hornos, harina y trabajo familiar.
El primer intento llegó el 1 de mayo de 2017, cuando junto a su padre, Ángel García, abrió un pequeño piloto de panadería en Guanujo. No funcionó como esperaban y el negocio cerró. Para muchos habría significado detenerse, pero para Luis Miguel fue una señal de que hacía falta prepararse más.

Cinco meses después viajó a Quito para aprender de lleno el oficio de la panadería. Durante un mes se enfocó en perfeccionar técnicas, entender procesos y conocer de cerca un trabajo que ya no veía solo como una posibilidad, sino como su futuro.
Con ese aprendizaje regresó a su tierra y el 5 de octubre de 2017 abrió en La Magdalena una nueva panadería, esta vez con otra base, más experiencia y una convicción mucho más firme. Junto a su esposa, Johana Morejón, y nuevamente con el respaldo de su padre, nació Panadería y Pastelería La Espiga de Oro.
Desde el inicio, el apoyo de vecinos, vecinas, amigos y su propia familia, fue clave. Lo que empezó como el sueño de una joven pareja se fortaleció aún más con la llegada de su hija Valentina, quien se convirtió en una razón más para sostener el esfuerzo diario.
Con el tiempo, el negocio fue creciendo. El trabajo constante, la producción fresca y la conexión con sus clientes impulsaron a la familia a dar un nuevo paso. El 5 de octubre de 2022 decidieron expandirse y abrir su local en San José de Chimbo, ubicado en la calle Guayas, a pocos pasos del parque central.

Hoy, en “La Espiga de Oro”, el día comienza a las 03:00, cuando los hornos se encienden y el aroma a pan recién hecho empieza a recorrer las calles. A las 06:00 el local abre sus puertas con pan del día, empanadas dulces y de sal, postres, pasteles y productos de primera necesidad pensados para acompañar el desayuno de muchas familias.
El negocio atiende todos los días hasta las 22:00, en una rutina que exige madrugar, organización y compromiso, pero que también ha dado resultados importantes. Uno de ellos fue alcanzar el segundo lugar a nivel nacional en la llamada Ruta del Pan, reconocimiento otorgado por Molinos Miraflores.

Lo que nació como un proyecto universitario, pasó por tropiezos, aprendizaje y decisiones valientes, hoy representa el trabajo de una familia que apostó por regresar, mejorar y construir desde su propio esfuerzo.
“La Espiga de Oro” representa una historia donde emprender también significó insistir, capacitarse y volver a empezar, hasta encontrar el punto exacto para crecer.




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