Eduardo Castillo
- Jhoselin Peña

- 1 feb
- 2 Min. de lectura
Herencia de padre a hijo, la ebanistería que sigue viva en Chimbo
En San José de Chimbo, entre el sonido de la madera y el tiempo bien invertido, Eduardo Castillo mantiene vivo un oficio que aprendió en casa, la ebanistería.
Este oficio llegó a su vida de la mano de su padre, Rafael Castillo, y se quedó para siempre. De ocho hermanos, fue el único que decidió continuar este camino, uno que ya suma cerca de 48 años de trabajo constante.
Aun que hoy se desempeña como empleado público, don Eduardo no se ha desprendido de su taller ni de las herramientas que lo acompañan desde siempre. La madera sigue siendo su refugio y su lenguaje. Cedro, capulí, chicharrón, nogal, aliso y pino de exportación pasan por sus manos para convertirse en requintos, charangos, guitarras, bandolines, ukeleles y otros instrumentos que nacen con acabado pulcro y sonido cuidado.

El maestro ebanista comentó que los tiempos han cambiado. Antes, especialmente en carnaval, los instrumentos de cuerda salían por decenas y aun así no alcanzaban. Hoy la demanda es menor. La tecnología y la pérdida paulatina de ciertas tradiciones, como el uso del bombo y la guitarra en las festividades han marcado esa diferencia. Aun así, don Eduardo no se detiene.
Encada espacio libre vuelve a su taller, donde el trabajo es paciente y minucioso. Aquí además se comercializan bombos carnavaleros, maracas, sombreros y otros artículos ligados a la música y la fiesta popular. Para él, este oficio se ejerce mientras haya vida, porque no es solo trabajo, es gusto, herencia y dedicación.

Su local y taller están ubicados en San José de Chimbo, en la vía principal hacia San Miguel, una cuadra bajo del Santuario del Señor de la Justicia. El espacio permanece abierto durante todo el año para músicos, coleccionistas y amantes de los instrumentos bien hechos.
Quienes deseen contactarse con el maestro ebanista pueden hacerlo al 099 490 8242. En Chimbo, la madera aún se oye y lo hace gracias a artesanos como don Eduardo Castillo, que siguen apostando por un oficio que no pasa de moda.





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