Janeth Sanabria
- Jhoselin Peña

- 22 feb
- 2 Min. de lectura
“Los calditos de pata de Mamá Julia”
En San José de Chimbo, hay sabores que no pasan de moda porque están ligados a la memoria de su gente. Uno de ellos es el tradicional caldo de pata que, desde hace más de siete décadas, forma parte de las madrugadas chimbeñas gracias a la iniciativa de doña Julia Cocha, quien apostó por ofrecer un plato caliente cuando la noche recién comenzaba.
Con el paso del tiempo, aquel pequeño espacio se convirtió en un punto de encuentro para quienes buscaban algo sustancioso después de la jornada. Aunque doña Julia falleció hace siete años, su forma de preparar cada plato tradicional se mantiene intacta.

Hoy, su hija Janeth Sanabria continúa el oficio con el mismo cuidado, al punto que muchos clientes la llaman también “Mamá Julia”, como una manera de mantener viva la memoria de la fundadora y sobre todo esta hueca tan popular. En este sacrificado pero recompensado trabajo, la acompaña siempre su hermano Wilson, juntos toda la noche deleitan con lo mejor de lo mejor a cada visitante.
El local, que de hecho es una casa antigua muy colonial, está ubicado en la avenida Juan Montalvo, vía principal dentro del cantón y es fácilmente reconocido por quienes ya conocen la ruta nocturna de Chimbo. En aquel lugar se sirven caldo de pata, seco de pata, caldo de gallina y seco de gallina, todos preparados a leña, un detalle que, según sus clientes marca la diferencia en el sabor.
La atención inicia cada viernes desdelas 18:00 y se extiende hasta las 05:00 del sábado. Por la mañana, Janeth traslada su sazón al mercado municipal, donde continúa atendiendo a quienes buscan estos platos tradicionales en horario diurno.

Con buen humor, Janeth suele decir: “De aquí se van sanos y buenos, todos los que vienen tomaditos”, frase que resume el espíritu del lugar, comida caliente, atención cercana y una costumbre que se niega a desaparecer.
Cada semana llegan vecinos de Chimbo, visitantes de Guaranda y San Miguel, y viajeros que ya tienen marcada la parada. Porque más que un plato, en “Los calditos de pata de Mamá Julia” se sirve una parte viva de la tradición chimbeña.





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