CARLOS OROZCO
- Jhoselin Peña

- hace 14 horas
- 2 Min. de lectura
El oficio que le dio fuerza para seguir
Carlos Orozco es un guarandeño que ha construido su vida alrededor del trabajo. En un oficio que ha resistido el paso del tiempo, como es la cerrajería, encontró no solo una forma de sustento, sino también un camino para mantenerse firme frente a las dificultades.
Su historia con este oficio comenzó desde muy joven, cuando su tío, Homero Velóz, le enseñó los primeros secretos de la cerrajería. Aquellas primeras enseñanzas despertaron en Carlos el gusto por el trabajo manual y la precisión que requiere este oficio. Poco después ingresó a trabajar junto a su cuñado, Carlos Rubio, donde empezó como “oficial”, pero gracias a su dedicación y habilidad fue ganándose el respeto dentro del taller hasta convertirse en el “maestro”, el responsable de trabajos de mayor complejidad cuando apenas tenía 25 años.

Para ese entonces la vida ya le había puesto nuevas responsabilidades. Formó su hogar muy joven y aunque llegó a iniciar estudios universitarios, las obligaciones familiares lo llevaron a tomar una decisión difícil, dejar la universidad para concentrarse en el trabajo y sacar adelante a sus hijos.
Con los años y ya con un título artesanal que respaldaba su experiencia, decidió abrir su taller. La clientela empezó a llegar y el oficio siguió creciendo. Como muchos trabajadores, también probó suerte fuera de su ciudad viajó a Quito, pero luego de cuatro años decidió regresar a su tierra.
Fue entonces cuando la vida le puso una prueba inesperada. Una fuerte caída lo dejó en silla de ruedas de forma permanente. “Fue difícil”, recuerda Carlos, al hablar de ese momento que cambió su rutina y su manera de ver el día a día.
Sin embargo, el apoyo de su familia y el cariño por su oficio lo llevaron a retomar el camino. Regresó a su taller con más determinación que nunca. Desde hace más de 14 años trabaja en su local ubicado en Guaranda, en la calle Maldonado, entre Sucre y Pichincha, donde cada jornada vuelve a hacer lo que mejor sabe.

En este espacio se elaboran cocinas industriales, salchipaperas, carretas para cevichochos, estructuras metálicas y trabajos de línea blanca. Además, en sus ratos libres Carlos se dedica a realizar pequeñas artesanías en metal, una actividad que él mismo describe como su “hobbie”, pero que refleja su creatividad y su amor por el oficio.
Hoy comparte el trabajo el taller con sus sobrinos, quienes también han aprendido el valor dela dedicación y la constancia. El local abre sus puertas de lunes a sábado, desde las 08:30 hasta las 18:00, atendiendo a quienes buscan un trabajo confiable. Para contratos usted puede contactarse al: 0979692387
Para Carlos, la cerrajería ha sido más que un empleo. Ha sido un refugio y una forma de mantenerse en pie frente a la adversidad. Como él mismo lo resume con sencillez: “Se ha buscado la manera de sobrevivir y salir adelante, por mi familia, por mis hijos”.





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